domingo, 11 de septiembre de 2011

Tiempo de bioeconomía

Alberto Luis D'Andrea
El desarrollo y bienestar económico del siglo XX se basó en el megaconsumo del petróleo, el carbón y el gas natural para la producción de químicos, materiales y energía en general.
Los grandes cambios económicos de la historia ocurren cuando confluyen una serie de fuerzas tecnológicas y sociales creándose una nueva matriz operativa. Ahora el mundo se encamina a un nuevo tipo de economía “limpia” de base biotecnológica sustentada por un impresionante desarrollo biotecnocientífico tendiente a dar respuestas a problemáticas socioeconómicas cruciales tales como la necesidad de más energía, el aumento de la contaminación, el calentamiento global, la merma de diversidad biológica y el impresionante crecimiento de la población mundial.
En tal contexto podemos redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 60 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía", siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera. Decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
Casi 45 años después, con una población de mundial de 7.200 millones de habitantes y un informe de la ONU indicando que la tierra sólo podrá soportar 10.000 millones, vamos en camino de quedarnos sin recursos energéticos, alimenticios y con un medioambiente en el límite de lo saludable. La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo a las crecientes demandas socioeconómicas. Hoy ya no hay dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” que esperaba la bioeconomía de Nicholas Georgescu-Roegen.

Genomía: desde los genes a la bioeconomía

La palabra genomía normalmente se aplica al estudio de los genomas de organismos generalmente con fines asociados a la modificación genética. Con el trascurso del tiempo, en no más de 10 años, la elucidación del genoma de numerosos seres vivos permitió conocer más de 60 millones de genes que hoy sirven de sostén a una nueva matriz económica encaminada a resolver la problemática planteada por la escasez de recursos naturales y la necesidad de políticas económicas sustentables.
Por lo expuesto y en virtud de que la palabra genomía puede originarse con la palabra gen y mediante aféresis utilizar el nomía final de palabra bioeconomía, tal vez corresponda asociarla más que con fines de modificación genética, con la utilidad de los genes para la nueva economía mundial centrada en la biofábrica y la bioempresa.
A la luz de lo expuesto, hoy la bioeconomía de Nicholas Georgescu Roegen puede redefinirse como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 60 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
La genomía concebida como el aporte de millones de genes a la bioeconomía tal vez se constituya en una herramienta central para diseñar un futuro posible.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Es la biotecnología la "receta prometeica" de la bioeconomía?

Alberto Luis D'Andrea
MATERIABIZ-2010

Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía",siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta.
Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera.
Decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
Casi 45 años después, con una población de mundial de 7.200 millones de habitantes y un informe de la ONU indicando que la tierra sólo podrá soportar 10.000 millones, vamos en camino de quedarnos sin recursos energéticos, alimenticios y con un medioambiente en el límite de lo saludable.
La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo. Muchos post de este Foro ilustran sus respuestas permanentes a las crecientes demandas socioeconómicas.
Hoy ya no hay dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” que esperaba la bioeconomía de Georgescu-Roegen.

sábado, 17 de abril de 2010

La Era Biotecnológica

Alberto L. D'Andrea
El Cronista. 11/11/2005

La humanidad enfrenta hoy cuatro crisis: la mengua de las reservas de energía no renovables de la tierra, una peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global, un declive constante de la diversidad biológica y un crecimiento incesante de la población mundial. En esta coyuntura crítica se comienza a gestar una forma revolucionaria de organizar el planeta: la biotecnología. Su magnitud es tal que alterará de manera fundamental la relación de la humanidad con su medio.
A la Biotecnología le corresponde la difícil tarea de “reinventar” la naturaleza y de “rehacer” el mundo. En esta nueva Era de la Biotecnología confluyen una serie de fuerzas tecnológicas y sociales que crean una matriz operativa para grandes cambios económicos y sociales.
El nuevo escenario bioeconómico se apoya sobre la capacidad de aislar, identificar y recombinar genes de modo que por primera vez podamos disponer del acervo genético como materia prima básica de la actividad económica futura. La concesión de patentes sobre genes, líneas celulares, tejidas, órganos y organismos sometidos a la ingeniería genética y los procesos que se emplean para alterarlos da a los mercados el incentivo comercial para explotar nuevos recursos.
La mundialización del comercio y los negocios hacen posible una nueva y completa siembra de la biosfera terrestre con una génesis concebida en el laboratorio, una naturaleza bioindustrial producida artificialmente y destinada a reemplazar la pauta evolutiva destruida de la naturaleza. El mapa de los aproximadamente 25.000 genes que comprende el genoma humano y los nuevos avances como los biochips, las terapias génicas y la ingeniería genética de las células humanas primarias preparan el camino para una especie humana longeva y el nacimiento de una civilización eugenésica, impulsada por la economía. Los nuevos estudios científicos sobre la base genética de la conducta humana y la nueva sociobiología ofrecen un contexto cultural para la aceptación general de las nuevas biotecnologías. El desarrollo informático proporciona herramientas para descifrar, extraer, catalogar y organizar la información genética, y crear así un nuevo fondo de capital genético para su uso en la era bioindustrial que se avecina. Las técnicas de la computación y la genética se funden en una nueva y poderosa realidad biotecnológica, que permitirá encontrar soluciones a los problemas provocados por la Era Industrial.
No es la Biotecnología la que viene a provocar trastornos en nuestra vida o al equilibrio de nuestro ecosistema. Por el contrario, es la Biotecnología la única que puede y debe dar respuesta a través del aprovechamiento de las herramientas de la naturaleza al costo irreversible de la Era industrial. No debemos temer al futuro biotecnológico: deberíamos temer no tener alternativas para solucionar los desequilibrios producidos por la Era Industrial que llevan a una drástica disminución de los recursos y acentúa el desequilibrio del ecosistema.
En medio del panorama expuesto, muchos países en vía de desarrollo comprenden que están frente a una nueva línea de partida y evalúan sus posibilidades en el naciente contexto económico que se avecina. Los recursos humanos y naturales parecieran nivelarse con los económicos en el punto de partida. Nuestro país los tiene y es pionero en áreas biotecnológicas como la agrícola y la médica. Contamos con universidades que generan los recursos humanos suficientes. Debemos tomar conciencia que la formación universitaria debe proveer no sólo emprendedores de la Biotecnología, futuros gerentes, personal de investigación y desarrollo, producción, calidad y comercialización; sino también individuos que puedan definir y modificar el marco regulatorio y desarrollar políticas públicas y programas de educación científico-tecnológica para lograr el desarrollo armónico de esta industria.
Es hora que todos los sectores aúnen esfuerzos para potenciar el desarrollo de esta área productiva. La Era Biotecnológica no es una ficción, cuanto antes lo comprendamos y actuemos en consecuencia, antes le daremos una meta consistente a nuestras nuevas generaciones.